lunes, 24 de mayo de 2010

Celeste&Blanco

Durante este fin de semana espectacularmente infinito, las calles se vestieron de celeste y blanco. Cual acto de 1° grado, tuvimos presentes a la patria en todo momento: una calle mundial del centro se transformó en el centro del universo en donde se transmitió un partido pre mundial. Ni que hablar de las banderas, escarapelas, escudos, publicidades, felicitaciones, reconocimientos y demás de los que fuimos testigos estos días.

Pero algo que me llamó la atención es cómo en un país pobre, que en medio de tanta crisis, se pudo lograr que miles de voces se unieran para cantar una chacarera desconocida o para gritar un gol de Carlitos.

Desconozco aún mi postura hacia la celebración de un Bicentenario que trae aparejado tantas discordias políticas. Pero al fin y al cabo, qué cosa no las trae. ¿La verdad? Hace mucho que no disfrutaba algo tan argentino.

viernes, 7 de mayo de 2010

En el reino del revés

Vamos a ver cómo es el Reino del revés.

Vivimos en una sociedad en donde lo diferente se vuelve algo negativo. No busco ser pretensiosa, pero esto es una clara afirmación. Al menos lo es para mí. No hay lugar para lo exótico, y esto más que una moda, ya es una tendencia.

La superficialidad se está convirtiendo poco a poco en el eje esquemático de la cultura popular. Y con popular no me refiero a las clases bajas. Nada de eso. Popular es masividad, es cotidianidad, es nosotros. Planteo esto, porque no puedo dejar de observar que los valores se van perdiendo por un pozo profundo que no parece tener salida. Mi intensión no es repetir el discurso de una vieja resentida cuando se sube al colectivo de mal humor un lunes a la mañana, no. Solo hago un cuestionamiento. Incluso, planteármelo a mí misma.

Ojalá algún día nos volvamos curiosos, queramos aprender más y entendamos que (si la aprovechamos) nuestra mente sirve para mucho más de lo que la usamos. Podemos ser vivos sin dejar de ser inteligentes.

Quedarnos con la superficie es ver solamente la punta del iceberg. Y hundirse. Todavía tenemos tiempo para pegar el volantazo.