Si algo aprendí en los últimos tiempos es que una imagen no vale más que mil palabras. Aunque, claro está, depende de quién las escriba.
Para mantener nuestro propio juicio de valor acerca del peso de las diferentes expresiones, es de suma importancia nutrirnos de argumentos, inundando nuestros ojos de textos con ideologías diferentes para así sacar conclusiones que, sean cual sean, denoten identidad propia.
Todos podemos (y debemos) tener nuestra propia tapa de diario en blanco, crear nuestras propias noticias y entender que la realidad es mucho más compleja e interesante si la tratamos de entender desde distintos puntos de vista. Seamos capaces de distanciarnos de lo que está en tela de juicio para tener una mirada que, certera o no, nos convenza, nos guste y nos haga comprender que el estado es un organismo vivo y como tal, la política corre por sus venas.
MEMORIA A CORTO PLAZO
lunes, 28 de marzo de 2011
miércoles, 9 de marzo de 2011
Crónica de un reencuentro anunciado
En la semana en donde el cine ganó protagonismo, es inevitable pensar a la política argentina como el primer candidato al Oscar, si fuese posible su participación. Esto se debe a que en nuestro país, prácticamente la totalidad de los hechos que a esta arena refieren se ven atravesados por los medios de comunicación. Claro está que se le añade una dosis de drama debido a la magnitud que significan.
Cabe adjetivar a cada suceso como “famoso” para entender tal comportamiento. El avión, el tren y las colectoras, todos y cada uno de ellos son definibles por sí solos, no requieren de mayor explicación para comprender a qué hecho de la agenda se hace referencia. La mediatización de la política se ha convertido en la novela más vista por los argentinos, en donde cada capítulo retoma al anterior pero su guión se torna tan apasionante que su predicción se vuelve imposible. En medio de este análisis, es posible incluir el comienzo del ciclo lectivo, en donde mes a mes la disputa se agrava, siendo los alumnos los terceros en discordia.
Sin embargo, es interesante destacar un acontecimiento en particular: el inicio del año legislativo, en donde en medio de una gran puesta en escena, con millones de televidentes en vivo y en directo, se realizó el encuentro más esperado de la televisión argentina. En plena sesión inaugural del parlamento, el contenido pasó a un segundo plano tanto para sus oradores como para la prensa. El foco de atención residió en la disputa abierta entre Cristina y kirchneristas versus Cobos y cobistas.
Luego de largos períodos de políticas ardientes, se pudo ver a la Presidenta sentada al lado de su principal enemigo, a quién apenas saludo al adentrarse en el Congreso. Pero dicho acontecimiento no fue un hecho aislado. Tal como se predecía, la batalla continúo durante la jornada, motivo de festín para todo tipo de periodistas. Todas las tapas de los periódicos como los principales títulos de los medios audiovisuales estaban hechos por sí mismos.
Por otro lado, es necesario analizar cómo en pleno año electoral en donde el oficialismo lleva la delantera pese (o debido) a la inalcanzable tarea mediática por bajarlo del trono, la oposición parece bajar aún más su perfil, desaprovechando toda oportunidad de resurgimiento. Julio Cobos se muestra respetuoso, no confronta a Cristina de manera directa. ¿Por qué no planta bandera postulándose como un claro adversario? ¿Es un acto de caballerosidad, o bien uno de cobardía el hecho de no ponerse la camiseta y salir a ganar el partido de la oposición?
La Presidenta continúa con su discurso acelerado, sigue corriendo. Su discurso confrontativo ha demostrado que no le teme a las cámaras, al público o al qué dirán. Sus valores siguen firmemente estacados en el centro de su mandato. Pese al fallecimiento de su marido, el ex Presidente Néstor Kirchner, ella se mantiene al frente del movimiento de mayor relevancia política actual.
En la vereda de enfrente, el vicepresidente se dice capaz de tomar las riendas y conducir a la derrota de ese fuerte kirchnerismo. El problema, sin embargo, se encuentra en el momento en que acalla su propia voz, allí donde desliza las riendas. La carrera electoral solo podrá ganarla si abandona el galope y, a paso firme, comienza a trotar.
martes, 1 de marzo de 2011
Dime quién eres y te diré con quién andas
En épocas de buscar aliados, los rumores aparecen en todas sus versiones. El vox populi se convierte en un integrante más del grupo emisor político, acompañado de la imprecisión, las estimaciones y la carencia de fundamentos. Faltando meses para la concreción de las elecciones, las bocas de urnas parecen hacer justicia por mano propia, acercando cada hecho consumado de nuestro país, a un movimiento deliberadamente planeado por un actor político en particular. Ya sea de la oposición o del oficialismo.
A la vista yacen las marcas ideológicas que cada opinión contiene. Sin embargo, cabe preguntarse de dónde surge esa identidad política que cada ciudadano sostiene como bandera propia. Es cierto que la sociedad contemporánea tiende a una nueva forma de accionar disfrazada de desinterés, desesperanza y despreocupación para con la política. Decisiones que traen aparejadas, en muchos casos, la desesperación. Es necesario entender el surgimiento de un alejamiento de semejante dimensiones por parte de una sociedad civil que se ve inmersa en medio de un campo que pretende abandonar. ¿Cómo es posible que aquellos actores que tienen la posibilidad de manejar el tablero, quieran tirar las cartas en el instante en el que pueden ganar la partida? ¿Cómo no defender, cómo no involucrarse, cómo no luchar por aquellos intereses que afectan los suyos propios?
En ciertas ocasiones, la línea que separa lo público de lo privado se vuelve tan delgada que cuesta trabajo divisarla. En esos momentos en que la opinión pública se vuelve monótona, apaciguada e indiferente es cuando hay que aplicar un aumento a la realidad y observar en mayor detalle lo que ocurre. Es ahí, cuando se podrá visualizar esa pequeña división, en donde se encuentra a los intereses privados, eternos manipuladores del discurso individual cotidiano. Es por esto que el poder que ejercen los grandes medios de comunicación como influenciadotes primarios y directos sobre la sociedad contemporánea es la principal fuente de combustible para toda campaña política.
Tal como explica Debray en su texto El Estado Seductor, “… todo Estado es tecnócrata. Debe apropiarse de o controlar los sistemas técnicos de fabricación y transporte de los signos”. Si bien las alianzas partidarias son sinónimos de poder, el principal recurso estratégico de todo recorrido de campaña es apelar a los mejores amigos del pueblo, aquellos que lo acompañan en todo momento: radio, diario, revistas, internet, televisión.
Aquel que consiga transformar su discurso en la boca del pueblo, aquel que introduzca su imagen en los ojos de la sociedad, aquel que esté dispuesto a escuchar lo que la gente pide a gritos será aquel que logre triunfar cuando las urnas se abran y las bocas queden atrás.
Apelando a las reflexiones platónicas, es posible comprender la relación entre el cuerpo, el alma, las virtudes y el estado, simbólicamente representados por la cabeza, la racionalidad, la sabiduría y los gobernantes, respectivamente. Dichos componentes se unen por medio de un hilo invisible que reúne un concepto demandante de acción. La implicancia política supera al hombre, está en su ser. Y el Estado lo demanda, lo implica, lo necesita. Lo esencial, es invisible a los ojos.
miércoles, 23 de febrero de 2011
Cuestión de peso. Cuestión de pensar.
Octubre es el mes de la balanza, el momento del equilibrio. Si fuese posible contar con una máquina que nos permita enfocar con “zoom” al enorme peso que trae octubre, para luego reducirlo hasta verlo rodeado de los meses que quedan hasta llegar a él, veríamos la saturación laberíntica del camino que desemboca en la llegada primaveral.
El año electoral empezó a correr de la poderosa mano de los medios. Tapas, títulos y entrevistas focalizadas en las urnas de octubre son actualmente el centro de la escena, cual calco de todo año electivo. Sin embargo, mientras muchos parecen preocuparse solamente por su estrategia política, o de juntar aliados en el camino, el país sigue su curso como todos los días. Siguen los mismos vacíos de siempre, quedando mucho más que simples problemas a resolver.
Mientras muchos esperan alcanzar la cumbre estatal, otros esperan una respuesta. Tal es así, que los grandes diarios argentinos (léase La Nación, léase Clarín) dedican un basto número de titulares a mostrar las falencias del gobierno, agotando todo recurso posible para descubrir sus negociados. Ser la oposición no basta en un país en donde la lucha por el poder no está representada por la política, sino que la política se vuelve el escenario en donde se desarrolla una violenta batalla. Algunos prefieren mantenerse al margen, haciendo oídos sordos, deteniéndose únicamente a mirarse a sí mismo, como si gobernar no significase mirar alrededor y detectar lo que el pueblo pide a gritos. Pero, ¿qué es lo que demanda el pueblo? ¿Seguridad? Sí, claro que exige seguridad. Pero seguridad no significa llenar las calles de policías, de “guardianes del orden”, significa asegurar la continuidad, significa que todo ciudadano tenga la oportunidad de transitar su vida en dignidad, pudiendo cumplir con sus deberes al serle otorgados sus derechos acorde a la ley. La ecuación es simple: si cada uno encuentra un lugar en la sociedad de la que es parte, siendo que la palabra “lugar” está representada por trabajo, educación, alimentación, vivienda e identidad, el nivel de inseguridad, baja. ¿No es esa la mejor campaña política? ¿Por qué gastar tantas energías en discutir quién es el mejor? Si quienes luchan por ocupar la banca todopoderosa ya tienen su lugar, ¿por qué no aprovechar los 4 años para demostrar que sus promesas no son una simple luz al fondo del camino y utilizarlo como la principal herramienta de campaña?
Está claro que algunos lo notan y hacen uso de ella. Son esos mismos actores los que vuelven a encabezar las encuestas. Otros, en cambio, avanzan por un camino en donde la “gestión” alcanza para conquistar a sus fieles seguidores, eternos enamorados de la libertad de culpa. Pese a esto, todos los actores sociopolíticos se ven unificados por una misma calle, la diferencia reside entre quienes ven y quienes miran.
El acostumbramiento no es buena compañía en una sociedad en donde lo diferente se vuelve algo negativo. Hay que transformar a la curiosidad en ganador y al aprender en la meta. Quedarnos con la superficie es ver solamente la punta del iceberg. Y hundirse. Todavía hay tiempo para pegar el volantazo. El pueblo argentino necesita esperanzas, y ya vengan desde la derecha o desde la izquierda del callejón, las necesita ahora. Octubre marcará el futuro, pero el tiempo corre en presente.
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lunes, 18 de octubre de 2010
¿Sobre qué se escribe cuando no se sabe sobre qué escribir?
Tengo ganas de escribir. Pero cuando pienso sobre qué puedo escribir no se me ocurre nada.
Soy una fiel admiradora de aquellos autores de extensas novelas que logran crear que página tras página los lectores nos quedemos sin aliento y queramos conocer el final de la obra. Aquellos que nos impulsan a querer saber más.
En el cine ocurre algo parecido. Digo parecido porque, con todo respeto, no logro equiparar el arte audiovisual con el arte literario. Pero claro, ese es otro tema. Prosigo.
"Buried", de Rodrigo Cortés, es un ejemplo de como se puede decir mucho con poco soporte y mucho ultra fondo. Esto es, cero escenografía, cero vestuario, cero presupuesto, gran película, gran actuación, gran sonido, gran dirección. Y es ahí donde viene la comparación. Más allá que recomiendo ver esta película, apunto a comparar el trabajo que hace el director y el de un autor de un libro: poco se muestra, mucho se dice.
He aquí la respuesta a mi pregunta: a veces, todo comienza de la nada. De no saber qué decir o cómo decirlo. Pero hay algo que es fundamental, y son las ganas de hacer algo, de expresarse de alguna forma. Eso hace grandes a los genios de la literatura: son apasionados de la palabra escrita, la transmisión de contenidos y la creación de pensamientos.
Y lo hacen.
Soy una fiel admiradora de aquellos autores de extensas novelas que logran crear que página tras página los lectores nos quedemos sin aliento y queramos conocer el final de la obra. Aquellos que nos impulsan a querer saber más.
En el cine ocurre algo parecido. Digo parecido porque, con todo respeto, no logro equiparar el arte audiovisual con el arte literario. Pero claro, ese es otro tema. Prosigo.
"Buried", de Rodrigo Cortés, es un ejemplo de como se puede decir mucho con poco soporte y mucho ultra fondo. Esto es, cero escenografía, cero vestuario, cero presupuesto, gran película, gran actuación, gran sonido, gran dirección. Y es ahí donde viene la comparación. Más allá que recomiendo ver esta película, apunto a comparar el trabajo que hace el director y el de un autor de un libro: poco se muestra, mucho se dice.
He aquí la respuesta a mi pregunta: a veces, todo comienza de la nada. De no saber qué decir o cómo decirlo. Pero hay algo que es fundamental, y son las ganas de hacer algo, de expresarse de alguna forma. Eso hace grandes a los genios de la literatura: son apasionados de la palabra escrita, la transmisión de contenidos y la creación de pensamientos.
Y lo hacen.
miércoles, 13 de octubre de 2010
Una mina de bronce. Unos tipos de oro.
En época de Premios Nobel, en época de campañas políticas y en tiempos de violencia callejera cotidiana, cabe destacar la unión y la cooperación por el rescate de 33 seres humanos.
Seguramente la iglesia hable del número sagrado o los supersticiosos comenten sobre el Nº13, pero hoy nada de eso tiene importancia. Hoy se demostró, más allá de los acuerdos políticos, económicos y sociales, que el trabajo en conjunto por el bien común es posible. Hoy se demostró que la paciencia tiene su recompensa. Hoy se demostró que se puede soñar con al menos una porción de mundo mejor.
17 días bajo la inmensa incertidumbre de saber si aún los buscaban. 52 días bajo tierra, respirando humedad. 1 día esperando ver la luz. No son abogados, ni contadores, ni ingenieros. Son mineros, y supieron demostrar que son inteligentes, audaces, capaces.
Ayer a las 00.04hs estuve pegada al televisor como muchos otros. Ayer estuve con la piel de gallina y con los nervios de punta como muchos otros. Pero ayer, yo estaba recostada en mi cama, mientras muchos otros estaban encerrados en una mina, subiendo o bajando por un tubo infinito, sufriendo por amigos, por un familiar.
Ayer sentí miedo. Sentí felicidad. Sentí impotencia y sentí orgullo. Realmente me parece que vale la pena destacar el esfuerzo de los rescatistas, de los políticos, de los familiares y por supuesto, de los 33 mineros con nombre y apellido que hicieron que sus vidas valgan la pena y luchar por ellas.
Más allá de un hecho histórico e increíble, me parece que es un hermoso tributo a lo que el hombre puede hacer si se piensa con la cabeza y se siente con el corazón. Esperemos que sirva de ejemplo para muchos y que se aplique en el día a día y no únicamente en hechos como este, que justamente, son históricos.
Si abrimos los ojos, podemos hacer "milagros" a la vuelta de la esquina.
Seguramente la iglesia hable del número sagrado o los supersticiosos comenten sobre el Nº13, pero hoy nada de eso tiene importancia. Hoy se demostró, más allá de los acuerdos políticos, económicos y sociales, que el trabajo en conjunto por el bien común es posible. Hoy se demostró que la paciencia tiene su recompensa. Hoy se demostró que se puede soñar con al menos una porción de mundo mejor.
17 días bajo la inmensa incertidumbre de saber si aún los buscaban. 52 días bajo tierra, respirando humedad. 1 día esperando ver la luz. No son abogados, ni contadores, ni ingenieros. Son mineros, y supieron demostrar que son inteligentes, audaces, capaces.
Ayer a las 00.04hs estuve pegada al televisor como muchos otros. Ayer estuve con la piel de gallina y con los nervios de punta como muchos otros. Pero ayer, yo estaba recostada en mi cama, mientras muchos otros estaban encerrados en una mina, subiendo o bajando por un tubo infinito, sufriendo por amigos, por un familiar.
Ayer sentí miedo. Sentí felicidad. Sentí impotencia y sentí orgullo. Realmente me parece que vale la pena destacar el esfuerzo de los rescatistas, de los políticos, de los familiares y por supuesto, de los 33 mineros con nombre y apellido que hicieron que sus vidas valgan la pena y luchar por ellas.
Más allá de un hecho histórico e increíble, me parece que es un hermoso tributo a lo que el hombre puede hacer si se piensa con la cabeza y se siente con el corazón. Esperemos que sirva de ejemplo para muchos y que se aplique en el día a día y no únicamente en hechos como este, que justamente, son históricos.
Si abrimos los ojos, podemos hacer "milagros" a la vuelta de la esquina.
viernes, 25 de junio de 2010
Pensando vivimos
Pensar es crear. Crear es arte. Cada uno piensa a su manera, como quiere. Como bien sabemos, aunque esta acción se realiza todo el día, no necesariamente se trata de un acto conciente. Sin embargo, al ser una acción privada, interna, cada hombre tiene la libertad de otorgarle a sus pensamientos el sentido que quiera. Y esto, es ley.
Cuando leo un libro, pienso lo que el autor me está narrando. Pienso, imagino. Y lo hago en dos sentidos: en el que el escritor y sus protagonistas quieren que imagine, y en el mio propio. Esta es una de las grandes maravillas de la lectura. Más allá de la ausencia de imagen, mi mente viaja a través de un laberinto construido entre el sentido del texto y mis experiencias previas. Volviendo un poco, entonces, un sólo autor que escribe un sólo libro crea tantas lecturas, sensaciones y experiencias como destinatarios tenga su escritura.
Esto me lleva a pensar que en este momento yo puedo estar leyendo el mismo relato que una persona en otro espacio físico y temporal, sintiendo las mismas sensaciones y aprendiendo algo totalmente distinto, porque ese aprendizaje se adaptará a mi realidad. Luego, se convertirá en algo nuevo: ya sea para almacenarlo en mi memoria, transmitirlo a un familiar o bien crear algo nuevo. Cualquier cosa, las posibilidades son infinitas.
¿Qué pensaría yo si leyera los mismos libros que alguna vez leyó Da Vinci? ¿Qué sentiría si viviera experiencias similares a Cervantes? Cada pensamiento es un mundo, y ese mundo, es arte.
Cuando leo un libro, pienso lo que el autor me está narrando. Pienso, imagino. Y lo hago en dos sentidos: en el que el escritor y sus protagonistas quieren que imagine, y en el mio propio. Esta es una de las grandes maravillas de la lectura. Más allá de la ausencia de imagen, mi mente viaja a través de un laberinto construido entre el sentido del texto y mis experiencias previas. Volviendo un poco, entonces, un sólo autor que escribe un sólo libro crea tantas lecturas, sensaciones y experiencias como destinatarios tenga su escritura.
Esto me lleva a pensar que en este momento yo puedo estar leyendo el mismo relato que una persona en otro espacio físico y temporal, sintiendo las mismas sensaciones y aprendiendo algo totalmente distinto, porque ese aprendizaje se adaptará a mi realidad. Luego, se convertirá en algo nuevo: ya sea para almacenarlo en mi memoria, transmitirlo a un familiar o bien crear algo nuevo. Cualquier cosa, las posibilidades son infinitas.
¿Qué pensaría yo si leyera los mismos libros que alguna vez leyó Da Vinci? ¿Qué sentiría si viviera experiencias similares a Cervantes? Cada pensamiento es un mundo, y ese mundo, es arte.
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