Tengo ganas de escribir. Pero cuando pienso sobre qué puedo escribir no se me ocurre nada.
Soy una fiel admiradora de aquellos autores de extensas novelas que logran crear que página tras página los lectores nos quedemos sin aliento y queramos conocer el final de la obra. Aquellos que nos impulsan a querer saber más.
En el cine ocurre algo parecido. Digo parecido porque, con todo respeto, no logro equiparar el arte audiovisual con el arte literario. Pero claro, ese es otro tema. Prosigo.
"Buried", de Rodrigo Cortés, es un ejemplo de como se puede decir mucho con poco soporte y mucho ultra fondo. Esto es, cero escenografía, cero vestuario, cero presupuesto, gran película, gran actuación, gran sonido, gran dirección. Y es ahí donde viene la comparación. Más allá que recomiendo ver esta película, apunto a comparar el trabajo que hace el director y el de un autor de un libro: poco se muestra, mucho se dice.
He aquí la respuesta a mi pregunta: a veces, todo comienza de la nada. De no saber qué decir o cómo decirlo. Pero hay algo que es fundamental, y son las ganas de hacer algo, de expresarse de alguna forma. Eso hace grandes a los genios de la literatura: son apasionados de la palabra escrita, la transmisión de contenidos y la creación de pensamientos.
Y lo hacen.
Muy lindo!
ResponderEliminarte felicito linda!
bruno.