lunes, 22 de marzo de 2010

Afuera

A medida que voy conociendo detalles de culturas diferentes, siento descubrir un mundo nuevo, un lugar en donde cada cosa me parece sorprendente. Me es inevitable la comparación con el mundo que me rodea. A veces el paralelismo es concreto, casi evidente a mis ojos. Otras, me es imposible, por lo cual apelo a mi imaginación, en donde me veo observando esa situación como si yo misma perneciera a la escena en cuestión. Aunque no participe.

De esta manera, me permito vivir la experiencia, ampliando mi catálogo de posibilidades. Es posible que a veces ponga en tela de juicio lo que este "bien" y lo que no, aunque también aprendí que lo diferente es simplemente eso, otra manera de pensar el mundo, y que no necesariamente eso sea malo. Al fin y al cabo, la historia de la humanidad se contruye con lo que sobresale, con aquellos hechos, personas e historias que rompen con la pasiva cotidianeidad para marcar un antes y un después.

Es dificil aceptar que no estamos solos en el mundo, que todo lo que siempre fuimos no es una verdad absoluta a los ojos de otras personas. Tampoco es cuestión de pasarse la vida observando al resto dejando de lado la propia. Me parece que la clave se encuentra en un sano equilibro entre ambas. Queda en cada uno encontrar ese límite.

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